Ground Zero: El gusano se instala en la Gran Manzana
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Por José Mur Llopis.

El gusano está en la manzana
Existe una asociación criminal, fundada hace cientos de años por un bandido, pederasta y asesino múltiple, en cuyos estatutos fundacionales se exige a sus miembros que maten a los disconformes y que se expandan por todo el mundo. Una persona no entra libremente en la asociación criminal, sino que sus padres lo hacen entrar cuando nace. Se nace ya miembro de la citada organización, de hecho. Y una persona no podrá salir nunca de la asociación (apostasía), sino es bajo pena de muerte. Esa asociación criminal, llamada islam, es perfectamente legal en Occidente.
La asociación criminal cometió un gran crimen en la gran manzana neoyorkina. Y años después ha decidido establecer uno de sus cuarteles generales a cien yardas del lugar del delito, para humillación de las víctimas y sus familiares. Humillar a las víctimas no está penado en las leyes de Occidente, según parece.
Los miembros de la asociación criminal se dividen en tres categorías: los instigadores de los crímenes, los ejecutores de los crímenes, y los durmientes. En Occidente sólo se puede perseguir a los que pertenecen a la segunda categoría, a los ejecutores. Pero como éstos suelen matarse a sí mismos al cometer un crimen, es casi imposible cogerlos con vida… Así que resultan impunes a la acción de la ley.
Los instigadores de los crímenes, por otro lado, son libres de expresar sus amenazas en alta voz, leyéndolas directamente de un libro que llaman sagrado. Leen directamente del libro (que para ellos es ley), mandatos como los siguientes:
Sura Nº 4, vers. 101: “Los infieles son para vosotros un enemigo declarado.”
Sura Nº 4, vers. 84: “¡Combate, pues, por Alá! Sólo de ti eres responsable. ¡Anima a los creyentes! Puede que Alá contenga el ímpetu de los infieles. Alá dispone de más violencia y es más terrible en castigar.”
Sura Nº 3, vers. 178: “Que no piensen los infieles que el que les concedamos una prórroga supone un bien para ellos. El concedérsela es para que aumente su pecado. Tendrán un castigo humillante.”
Sura Nº 9, vers. 123:”¡Creyentes! ¡Combatid contra los infieles que tengáis cerca! ¡Que os encuentren duros! ¡Sabed que Alá está con los que Le temen!”
Sura Nº 58, vers. 5: “Quienes se oponen a Alá y a su Enviado serán derribados como lo fueron quienes les precedieron. Hemos revelado signos claros. Los infieles tendrán un castigo humillante.”
Sura Nº 76, vers. 4: “Para los infieles hemos preparado cadenas, argollas y fuego de gehena.”
Lo anteriormente escrito no es una variante de la poesía épica o medieval, sino que son artículos de obligado cumplimiento para ser un buen miembro de la citada organización.
Luego están los durmientes, que no se nos olviden: son los que permanecen callados cuando otros miembros de su asociación instigan un crimen o lo ejecutan. Son los cómplices silenciosos. Uno de los durmientes, también llamados moderados, es quien está promoviendo el nuevo cuartel general de la asociación. Si el gusano se instala en la gran manzana neoyorkina, ésta corre el riesgo de pudrirse definitivamente.
¿Cómo puede desenvolverse con tanta libertad una asociación criminal semejante? ¿Se ha legalizado la violencia y la amenaza de violencia en Occidente? Si la citada organización se llamase mafia y su jefe fuera Vito Corleone tendría más problemas legales para instalarse en la gran manzana, definitivamente.
La asociación criminal ha ganado importancia a lo largo del tiempo. Cuenta con mucho dinero, pues en sus tierras de origen descubrieron un gran tesoro, líquido y negro, que es muy apreciado en Occidente. En Occidente no quieren buscar nuevos tesoros negros en su propia tierra, porque dicen que esto ensucia el suelo. Con el dinero del gran tesoro negro, la asociación criminal compra propiedades en Occidente, que se ha construido en base al respeto del derecho de propiedad. En Occidente se piensa que el hombre es propietario de su cuerpo (es libre) y asimismo puede ser propietario de los recursos con los sea capaz de mezclar su trabajo (es propietario de bienes). El hombre puede, posteriormente, vender sus propiedades o bien comprar otras nuevas. Y las leyes protegen sus derechos de propiedad. De esta forma, la asociación criminal compra propiedades en Occidente (cuarteles generales donde adiestra a sus miembros) y se siente protegido por las leyes.
En Occidente existe la curiosa tendencia, en algunos de sus miembros, de simpatizar con los criminales. Por lo tanto, una vez que éstos han entrado en el país es difícil sacarlos de los laberintos legales en los que se refugian. Resultaría más sencillo impedir su entrada con leyes sobre la inmigración: no se admite la entrada a los miembros de organizaciones criminales.
José Mur Llopis es analista político.





Estoy de acuerdo, el gusano es tan listo que hasta nos convencería si le dejamos, de que es una manzana…en occidente solemos pecar de ecologistas protectores de gusanos.
Estupendo articulo.