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El negocio turbio de las renovables salpica a la Casa Blanca

El proyecto Solyndra, que pretendía ser el modelo principal de las políticas verdes del presidente estadounidense, Barack Obama, ha acabado contaminando las cuentas públicas.

La inversión de medio millón de dólares en la compañía de placas solares Solyndra fue el buque insignia de su programa a favor de las energías limpias. Dos años después, se ha desvelado que la empresa, en bancarrota, fue una de sus principales donantes en la campaña presidencial de 2008.

El proyecto Solyndra, que pretendía ser el modelo principal de las políticas verdes del presidente estadounidense, Barack Obama, ha acabado contaminando las cuentas públicas. A pesar de las advertencias sobre la insostenibilidad de dicho proyecto, Obama no cejó en su intento de liderar una campaña a favor de las energías renovables. Sin embargo, ahora se ha desvelado que la millonaria inversión en esta fábrica de paneles solares no estaba motivada por principios ecológicos, sino más bien por intereses políticos.

El Departamento de Energía del presidente Obama aprobó en 2010 un préstamo a Solyndra por valor de 535 millones de dólares como parte del programa de empleos verdes de la administración estadounidense. “Solyndra está liderando el camino hacia un futuro más brillante y más próspero”, proclamó un orgulloso Obama en mayo de 2010. Sin embargo, un año después se ha desvelado que este macroproyecto verde esconde un oscuro entramado de corrupción.

El Secretario del Tesoro Timothy Geithner y el entonces asesor económico Larry Summers alertaron a Obama de que el préstamo era demasiado arriesgado. ¿Por qué el presidente estadounidense quiso asumir tal riesgo? Se ha descubierto que los dueños de Solyndra habían recaudado miles de dólares para la campaña presidencial de Obama en 2008. Tras su victoria, el presidente estadounidense tuvo que devolver el favor.

Importantes donantes de su campaña electoral, como es el caso de George Kaiser, inversionista deSolyndra, visitó la Casa Blanca varias veces los días previos a la aprobación del préstamo y miembros de la compañía se reunieron por lo menos en tres ocasiones con un asistente de Valerie B. Jarrett, asesora de Obama, para solicitar préstamos y otras ayudas al gobierno federal.

Según publicó el diario The Washington Post el secretario del Departamento de Energía, Steven Chu, revisó personalmente la solicitud de préstamo de la empresa e impidió que se realizaran los estudios e investigaciones pertinentes sobre la verdadera situación financiera de Solyndra y de la industria de paneles solares. A pesar de que la OMB (Oficina de Gestión y Presupuesto, en español) advirtió de que la reestructuración de la compañía podría costar al contribuyente 169 millones de dólares, la administración Obama prosiguió con el proyecto.

Al final el tiempo ha acabado dando la razón a aquellos expertos que ponían en duda el derroche populista del presidente estadounidense. Recientemente Solyndra se declaró en bancarrota y despidió a 1.100 empleados. El caso está siendo investigado por el FBI por un presunto delito de fraude.

Otro ‘ecoproyecto’ bajo sospechaTan sólo una semana después de que se destapara el escándalo de Solyndra, el Departamento de Energía aprobó dos préstamos que suman más de 1.000 millones de dólares para proyectos de energía solar.

El proyecto incluye una sospechosa inversión a la empresa Solar Reserve, que ha recibido ayudas por valor de 737 millones de dólares para la construcción de una torre solar de 110 megavatios en el condado de Nye, Nevada.

Según publica Weekly Standard, el segundo mayor accionista de esta empresa de energía solar esPCG Clean Energy and Technology Fund (East) LLC, cuyo número dos es Ronald Pelosi, cuñado de Nancy Pelosi, líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes. ¿Casualidad?

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