La otra cara de los presos políticos
Esta semana tuve la posibilidad de conocer y acompañar a cuatro mujeres que hace años se encuentran luchando por la libertad de sus esposos. Veamos un poco sus casos:
- Jackelin Sandoval, madre de dos hijos, esposa del preso político Rolando Guevara Pérez, oficial de la policía en Venezuela, acusado de asesinato. Las pruebas indican que él no lo cometió.
- Yajaira Castro, madre de dos hijos, esposa del preso político Lázaro Forero, uno de los once oficiales de policía acusados por asesinato durante los eventos del 11 de Abril de 2002. Sentenciado a 30 años de prisión, sin pruebas.
- Tahianny Pisani Romero, madre de tres hijos, esposa del preso político Delfín Gómez Parra, General de las Fuerzas Armadas. Denunció corrupción dentro de la planta azucarera de Barinas pero sin embargo, fue acusado y privado de su libertad por los mismos motivos que él trató de denunciar. Se encuentra preso hace cinco años sin haber sido juzgado aún. El Presidente Chávez se refirió a el como un insecto a quien le gustaría ver fusilado.
- Indira Ramírez, madre de tres hijos, esposa del preso político Alejandro Peña Esclusa. El gobierno venezolano allanó su hogar y plantó materiales explosivos entre la ropa de su hija, haciéndolo pasar por terrorista. Su juicio no ha comenzado aún.
Con el presente artículo no pretendo hablar sobre los presos políticos, sino sobre la otra cara de esta historia. La historia de cómo un gobierno totalitario, en su afán de destruir cada obstáculo que se le presenta en su camino, no solo acaba violando los derechos humanos de dichas personas, sino que destruye los pilares indispensables para el desarrollo de cualquier comunidad: la familia.

